Los accidentes son una de las principales causas de muerte en nuestro país y los que se producen en el hogar representan la tercera parte del total.
Las nuevas viviendas pretenden ser más cómodas y prácticas pero son poco seguras y es que, paradójicamente, los accidentes domésticos aumentan a medida que lo hace el nivel de vida.
Los colectivos que sufren accidentes domésticos con mayor frecuencia son los niños menores de cinco años y los ancianos mayores de sesenta y cinco años, debido a su ignorancia, despreocupación, debilidad y disminución de sus reflejos.
Los accidentes domésticos más frecuentes son las caídas, las quemaduras y las intoxicaciones.
Existen varias medidas preventivas, algunas dirigidas particularmente a niños y ancianos, que aplicadas en nuestros hogares pueden evitar accidentes domésticos.
Si, a pesar de todas las precauciones, ocurre algún accidente en nuestra vivienda, es útil tener en cuenta algunas nociones básicas de actuación, si bien no deben sustituir a la valoración de la persona afectada por parte de personal sanitario.