Una actividad física regular reduce el riesgo de muerte prematura y contribuye a la prevención primaria y secundaria de enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas.
Deben realizarse actividades que ejerciten la resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza y la flexibilidad.
Las personas que tienen enfermedades pueden y deben realizar ejercicio físico, si no existe una contraindicación formal.