La investigación biomédica constituye una de las bases del progreso científico y es, por tanto, uno de los elementos fundamentales para conseguir que mejore la salud de los individuos y de las poblaciones. La investigación biomédica de hoy es la base del desarrollo del mañana y, en consecuencia, de la mejor práctica clínica posible.
En la investigación médica, es deber del médico proteger la vida, la salud, la intimidad y la dignidad del ser humano.
La investigación clínica está orientada a los pacientes o a las enfermedades que el ser humano puede padecer. Poder realizarla requiere, lógicamente, del concurso de los pacientes y sus familiares. Cada vez es más evidente que la investigación biomédica se fundamenta en los progresos realizados en el campo de la biología celular y molecular, en el conocimiento de los mecanismos genéticos y en nuevas técnicas desarrolladas por científicos procedentes de distintas disciplinas como la biología, la química, la física y otras.
Los ensayos clínicos constituyen un grupo especial e importante de estudios dentro de la investigación biomédica. Son estudios diseñados con especial cuidado, que deben cumplir una serie de normas éticas y legales aplicables, y en los que se pretende contestar a una pregunta de investigación relevante. Incluyen la existencia de un grupo de comparación (o grupo control) y la posibilidad de que, por azar, cada paciente o voluntario sea asignado a cualquiera de los grupos de estudio (asignación aleatoria).
El consentimiento informado es un documento de importancia y trascendencia capital en toda investigación biomédica. Responde al principio básico de autonomía: el paciente o el voluntario deben prestar su consentimiento de forma autónoma, una vez que ha sido informado de los aspectos básicos y prácticos del proyecto o ensayo.